He seguido con atención lo que está pasando con los bancos regionales en Estados Unidos, especialmente el caso de #Zions Bancorporation. Bastó un anuncio de pérdidas por préstamos y un caso de fraude para que el mercado reaccionara ante esta detonación que resultó radioactiva y alcanzó a otros bancos como #WesternAlliance (bajó 10% su acción ese día) y a lo Índices bancarios regionales (benchmarks) como el S&P Regional Banks Select) que se hundió cerca de 6,3 %.

Las acciones de Zions y otros bancos medianos cayeron  y volvió ese ruido que ya habíamos escuchado cuando #SiliconValleyBank y #FirstRepublic —ambos de San Francisco— se vinieron abajo hace un tiempo.

Nada nuevo: basta un golpe a la confianza para que la gente corra a retirar depósitos... lo que me hizo pensar en una cuestión tan central para inversionistas y Family Offices: la elección del banco es tan importante como la elección del activo.

 

1. EL BANCO NO ES UNA CAJA FUERTE, ES UNA CONTRAPARTE

A veces tratamos al banco como un “lugar neutro” donde guardar plata y tener acceso a liquidez. Pero nos olvidamos que el dinero está dentro de una institución que presta, invierte y asume riesgos. Esto significa que si el banco falla en sus controles o toma malas decisiones, el riesgo se transmite directo hacia nosotros.

 

2. EN USA, NO TODO ESTA CUBIERTO (ESO POCOS LO SABEN)

Muchos inversionistas latinoamericanos asumen que “el dinero en un banco de EE. UU. está asegurado”. NO es tan así. La cobertura del #FDIC llega hasta US$250.000 por depositante, por banco, por categoría de titularidad.

Y ojo: ese seguro solo aplica a bancos con licencia y cobertura FDIC, es decir, a instituciones reguladas por la #FederalDepositInsuranceCorporation, la #OCC o la #ReservaFederal.

No todos los bancos o plataformas financieras lo son.

Si no tiene número de certificado FDIC, no hay garantía estatal. Así de simple.

 

3. CONFIANZA 

El problema de Zions —como el de Silicon Valley Bank o First Republic en su momento— no fue únicamente financiero. Fue de confianza.

El mercado interpretó “fraude y pérdidas” como “falla estructural”. Los inversionistas vendieron, los depositantes se inquietaron, y la bola de nieve empezó a rodar.

Esa dinámica —la “corrida digital” del siglo XXI— puede vaciar un banco sólido en horas.

Y no hay balance que aguante eso si los clientes grandes, con depósitos por encima del límite asegurado, salen todos a la vez.

 

4. DIVERSIFICAR TAMBIÉN ES ELEGIR BIEN A TUS BANCOS

Así como diversificas tus activos, diversifica tus contrapartes financieras.

No es desconfianza: es gestión.

Usa distintos bancos, todos con licencia FDIC válida, e idealmente en distintas jurisdicciones.

Y si manejas sumas importantes, estructura tus cuentas para que la cobertura te proteja al máximo —por tipo de cuenta, titularidad o institución—. Nunca todos los huevos en la misma canasta de un banco. 

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